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El
Norte de Castella, Febrero 21, 2002
«La mirada masculina sobre las mujeres debe cambiar»,
El escritor sirio presenta en Valladolid su libro ‘Menstruación’
Texto
de V. M. Niño.
FUE fundamentalista y ahora cree en un dios a su medida. Es sirio (Damasco,
1966) pero escribe en inglés tras estudiar en EEUU, aunque no descarta
sentirse cómodo en su lengua materna en el futuro. Su novela ‘Menstruación’
es un sondeo ligero por la libertad a puerta cerrada que las mujeres sirias
han logrado sin ninguna trascendencia social. Pero describir el sexo como
imposición marital y darle soluciones lésbicas sabe que le acarreará
problemas con los intérpretes ortodoxos del islam.
-¿Por qué eligió el mundo de las mujeres?
-Vino a mí. Sentí la responsabilidad, en una cultura masculina, de intentar
que los hombres empezaran a cambiar la mirada sobre la mujeres. Si queremos
un mundo mejor, el mundo de los hombres tenía que cambiar.
-¿Cómo sabe de ellas en una cultura de sexos separados?
-Esta novela empezó hace mucho cuando era fundamentalista. Un día en una
mezquita, durante una clase islámica, discutíamos sobre la menstruación de
las mujeres, sobre si eran puras, lo que podían o no hacer esos días. Todos
los que discutíamos éramos hombres y todos los libros sobre el tema habían
sido escritos por hombres. Poco a poco empecé a estudiar antropología,
historia, y me di cuenta de que hace muchos años la menstruación era
celebrada porque daba la vida. La menstruación no debía ser vista como
impura, sucia. Podíamos mirar sin juzgar, sin tener mirada negativa.
Teníamos que hacer de la cultura masculina algo más abierto, mirarnos más
libremente, de igual a igual.
-¿La
revolución moderna en los países musulmanes pasa por las mujeres?
-Creo que hay mucha responsabilidad en las mujeres, tienen ellas tienen un
papel principal en el cambio de la tradición. Las mujeres tienen que cambiar
a los hombres y la tradición religiosa.
-¿Es
el sexo lo más representativo en ese desencuentro entre tradición y
modernidad en su cultura?
-Hay un problema en cómo los musulmanes tradicionales abordan los valores
modernos. La modernidad no es descubierta por los musulmanes, los musulmanes
deben modernizarse a sí mismos deben mirar cara a cara la modernidad y no
importarla del extranjero. No podemos tomar prestados los valores de otra
cultura, tienen que ser descubiertos a través de nuestra propia experiencia,
por eso es importante el diálogo entre los tradicionales, será difícil.
Llevará años y enfrentamientos como esta ocurriendo hoy pero espero que la
gente racional pueda infundir tranquilidad y seamos capaces de descubrir la
necesidad de modernizarnos.
-¿Cómo
fue su viaje desde el fundamentalismo hasta la ‘herejía’?
-Me llevó mucho tiempo, ocurrió de forma gradual. Me hice fundamentalista
porque era introvertido, tímido, tenía miedo de tratar con otra gente y la
religión me daba seguridad. Cuando viví más, me hice más fuerte
psicológicamente y descubrí que me podía sostener sobre mis dos pies.
Estudié, descubrí cosas que hicieron tambalear mis valores religiosos y no
podía zafarme. Tuve mi personal lucha entre modernidad y tradición y me
reafirmé en encontrar mis respuestas. En 1993 me di cuenta de que estaba más
cerca de valores humanísticos que de los islámicos.
-¿Los intelectuales sirios alejados del islam viven aislados y señalados
como en su libro?
-Los intelectuales que no se meten en política no tienen problemas. El
movimiento fundamentalista en Siria esta tranquilo, no es como en Argelia o
Irán. El Gobierno es tolerante con la crítica a la religión pero no a la
política.
-¿Qué futuro le augura a su país, más cerca de sus vecinos árabes u
occidentales?
-Siria quiere ser integrada en cuenca mediterránea con los países europeos.
Pero falta habilidad para hacer esa transición. Habrá corrupción y eso
provocará un aumento del desempleo. No puede vivir ajena al futuro de la
región, y éste es difícil. Si Europa no para las soluciones militaristas de
Estados Unidos en Israel será todavía peor. Hay mucha violencia potencial
todavía.
Ammar tiene una editorial
Etana
Press dedicada a publicar texto ‘heréticos’, «para animar a los jóvenes a
cambiar la tradición y a defender los derechos civiles».
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